Nuestro Planeta, Nuestro Futuro
Nuestro Planeta, Nuestro Futuro

Este martes, el reconocido ambientalista colombiano Manuel Rodríguez Becerra presentará su más reciente libro, ‘Nuestro planeta, nuestro futuro’, un diagnóstico sobre el estado actual del medioambiente, con una descripción de los retos que la humanidad debe enfrentar si quiere conservar su bienestar y el de la naturaleza.
Rodríguez, de 72 años y quien en 1994 fue nombrado el primer ministro de Medioambiente del país, explica que el mundo está atravesando por una profunda crisis ambiental con dos graves expresiones: el cambio climático y la extinción masiva de especies.

“Trato de mirar todo el problema global para aterrizar en Colombia y mostrar que hay salidas a estos y a otros problemas, como la contaminación del aire, la escasez de agua, el deterioro de los suelos. Mi tesis es que el origen de esa crisis ambiental ha sido el progreso”, afirma Rodríguez.

Este ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, con un título de posgrado en Administración de la Universidad de Oxford, habló con EL TIEMPO sobre cómo superar la paradoja que significa alcanzar el desarrollo y, al mismo tiempo, preservar los recursos naturales.

¿Por qué considera que el progreso es una de las razones de la crisis ambiental?

El progreso social y económico del mundo no tiene antecedentes, y eso es gracias a las tecnologías que la humanidad se ha inventado, como la utilización de los combustibles fósiles como fuente de energía y sobre la cual está montada la civilización contemporánea. La cantidad de gente que ha salido de la miseria en los últimos cien años es extraordinaria. Esto aplica, incluso, para Colombia, aun cuando hay quienes creen que nunca en el país habíamos vivido tan mal. Esa es la paradoja que tenemos que resolver.

En su libro apoya la idea de que vivimos en el Antropoceno, una época geológica determinada por el impacto del hombre, aun cuando no hay registros en las rocas…

Hay un acuerdo bastante grande en el mundo científico en que entramos a una nueva época geológica. Las anteriores épocas estuvieron marcadas por fenómenos naturales, como la caída de un aerolito en el golfo de México hace 60 millones de años, con todas las consecuencias que eso tuvo. En la actualidad, el simple hecho de que estemos en la sexta extinción masiva de especies en la historia del planeta ya indica que hay un cambio de época. El ser humano vivió una era de extraordinaria estabilidad climática, que ya se acabó y que fue el Holoceno; ahí vino la maravillosa invención de la agricultura, y uno de los grandes retos que tenemos ahora es la gran reforma de la producción agrícola, dirigida a adecuar la agricultura a las nuevas circunstancias climáticas, como las lluvias torrenciales y las largas sequías.

¿El cambio climático, que es una de las grandes crisis que menciona, será reversible?

Hace 30 años, este tema lo leíamos en los artículos científicos y era una cosa abstracta. No había cuestiones palpables ni observables, y los modelos decían que se iban a derretir los glaciares y el Polo Norte, y que íbamos a tener intensas lluvias. Todo eso se está cumpliendo. La ciencia está de acuerdo con que no deben superarse los 1,5 grados centígrados de incremento en el promedio de la temperatura de la superficie de la Tierra. Evitarlo va a ser imposible y vamos a sufrir; por eso, la carrera es por no alejarnos mucho del esa meta, porque de lo contrario será catastrófico.

¿Qué se puede hacer?

En el mundo desarrollado hay que sustituir rápidamente las energías fósiles por las renovables, lo cual ya es tecnológicamente posible. En el mundo en desarrollo, como es el caso de Colombia, hay que apuntarle a reducir la emisión de gases de efecto invernadero por el mal uso del suelo, a partir de causas como la deforestación y las técnicas agrícolas. Esto compete, sobre todo, a los países que comparten la selva tropical. La deforestación por quema libera el carbono que está atrapado, y la descomposición de la biomasa y la falta de estos árboles tiene consecuencias muy graves para el ciclo del agua. La selva amazónica produce el mayor río del mundo, que está en la atmósfera en forma de vapor de agua y que si se afecta, puede generar sequías en muchas zonas del hemisferio.

La deforestación también abre terrenos para la ganadería, que es una causa del cambio climático…

Si se transformara la ganadería en Colombia, podríamos liberar entre 12 y 20 millones de hectáreas dedicadas a esta actividad. En estos días se ha insistido en la idea de que hay que dejar de comer carne, pero esas son soluciones simplistas porque, aunque sí hay que disminuir su consumo, buena parte de la humanidad ha estado comiendo carne durante siglos. La domesticación del ganado bovino ha sido un avance increíble. El problema es que, en el proceso, el humano arrinconó a las especies silvestres. Hace 10 mil años, el ganado bovino era menos del uno por ciento de los mamíferos; hoy, todas las especies de mamíferos son el 6 por ciento de lo que es el ganado bovino.
¿Quién fue el culpable? No podemos decir que la primera persona que domesticó el ganado bovino, en Turquía.

La otra crisis que menciona es la extinción masiva de especies. ¿Hay algo que podamos hacer?

Ya hay unos procesos de extinción en los que el destino está jugado. Aquí la cuestión es cómo disminuir el ritmo y salvar a las especies que están en peligro. La solución está relacionada con el cambio climático, que es una causa.

¿Regresar al planeta a un estado óptimo es imposible?

El hombre tiene que aprender a navegar bajo estas nuevas condiciones. El mundo que nos enseñaron nuestros maestros ya no existe. En esa época pensábamos en las nieves perpetuas, pero ¿a quién se le habría ocurrido que el Polo Norte iba a desaparecer? El ser humano debe entender que la naturaleza cambió y que hacemos parte de ella. Que la naturaleza haya cambiado por el humano no es muy diferente al azar de que caiga un meteorito; en este caso, el azar fue que hubo una especie que se montó sobre las demás y llegó a dominar toda la cadena trófica. Las decisiones que tomemos hacia el futuro para salir de esta encrucijada pasan por generar una nueva ética en relación con el mundo natural.

Usted le dedica un capítulo a Greta Thunberg, la joven activista sueca…

El futuro está en manos de los jóvenes, algo en lo que mi generación fracasó. Hay quienes nos tachan a los ambientalistas de extremos, pero yo digo que nos faltó ser mucho más extremos y radicales. Los grandes cambios sociales en el mundo no han sido gratuitos y las conquistas en derechos humanos se dieron a punta de movimientos sociales muy tenaces. De alguna manera, todos tendríamos que volvernos ambientalistas. Greta simboliza eso: una educación distinta, que ve que el mundo se está quemando y no se está haciendo nada.

Autor: NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
nicbus@eltiempo.com