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Interrogantes de año nuevo
 

Con el 2016 se inicia un período definitivo para el futuro del medioambiente en Colombia. Es mucho lo que está en juego, pero una gran parte de la dirigencia nacional o no se ha percatado o, simplemente, prefiere ignorarlo.

¿Cómo hacer para que el posconflicto no traiga una mayor destrucción ambiental? La firma del acuerdo de paz ya es un hecho y será un legado sin par del gobierno de Juan Manuel Santos. Sin embargo, tras este trascendental evento la destrucción ambiental podría acelerarse, a similitud de lo ocurrido en países que lograron la paz con los grupos subversivos, como Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Angola o Camboya. No bastan las medidas muy generales que se han incluido para evitarlo, como producto de las negociaciones, incluyendo las atinentes a la erradicación de los cultivos ilícitos. Habría que prever las más diversas políticas para impedir que la minería ilegal y la deforestación se disparen aún más, y para que los proyectos agropecuarios que sean producto del proceso de paz se hagan en forma que se protejan las fuentes de agua y la biodiversidad.

¿Cómo hacer para que con las ‘Zonas de interés de desarrollo rural, económico y social’ (zidres) no se incrementen el deterioro de las fuentes de agua y la biodiversidad? Este ha sido uno de los proyectos de ley más controvertidos de los últimos años, y su suerte se definirá finalmente en la Corte Constitucional, pues es claro que será objeto de diversas demandas. En esta nueva ley se perdió la oportunidad de asegurar que el urgente desarrollo agrícola que debe adelantar el país se haga en forma ambientalmente sostenible. En su momento, desde diversas organizaciones de la sociedad civil, como el Foro Nacional Ambiental, hicimos observaciones y propuestas sobre el particular que, en su casi totalidad, fueron desatendidas. Si no se reglamentan las zidres en forma en que se llenen los vacíos ambientales, se continuará en la carrera loca de destrucción que se presenta hoy en regiones como la Orinoquia.

¿Cómo hacer para que los POT propicien la protección ambiental? La mayor parte de municipios revisarán este año sus POT de forma parcial o estructural. Las CAR tienen, de acuerdo con la ley, las funciones que les permite asegurar un ordenamiento territorial guiado por la protección de los bienes ambientales fundamentales. Pero en este aspecto han jugado un papel muy pobre, como lo revela la forma crecientemente caótica en que, con su anuencia, se están urbanizando nuestros centros urbanos, con graves impactos ambientales. Es mucho lo que está en juego. Y en la larga lista se incluye la reserva Van der Hammen, de Bogotá, uno de los proyectos de protección ambiental y de recreación urbana más ambiciosos de Latinoamérica, que el alcalde Peñalosa ha cuestionado desde su creación hace 15 años, no obstante los profundos estudios y debates que le dieron origen.

¿Cómo hacer para que el país cumpla con los ambiciosos compromisos ambientales adquiridos en París y Nueva York? Colombia, en el marco del acuerdo de París sobre cambio climático, presentó unos compromisos de reducción de gases de efecto invernadero; y, en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, acordados por la Asamblea de las Naciones Unidas, fijó ambiciosas metas para la protección de la totalidad de nuestras riquezas ambientales. Y todos estos compromisos habrán de realizarse en el período 2016-2030. Sin duda, muy positivo. Pero para cumplir con semejante agenda, el Gobierno tendría que hacer un conjunto de reformas de fondo sobre las cuales no existe noticia alguna; por el contrario, viene adoptando políticas ambientales y sectoriales que van a contrapelo.
Amanecerá y veremos.

 

Manuel Rodríguez Becerra
Publicada en El Tiempo, 3 de enero de 2016
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Derechos Reservados de Autor. Manuel Rodríguez Becerra. Bogotá, Colombia.
Ultima actualización agosto 2017
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